DIVORCIANDOME DEL ALCOHOL

En ocasiones las parejas deciden darse un tiempo, esto puede tener diferentes razones.

Hay parejas que dejan que el tiempo decida por ellos y hay quienes establecen un límite,

hasta que llega el momento de tomar la decisión final.. «volver o no».

A veces necesitamos darnos un tiempo pues no sabemos si estamos por costumbre o por amor, aún cuando la relación es dañina y se ha destruido el alma del otro.

Así es mi situación actual, no necesariamente con mi pareja.

Lo fué con el alcohol, y lo comparo de esta forma, porque así lo sentí.

Decidí darme un tiempo, quería saber quién era yo sin él.

Llevaba años pensándolo, pero no me atrevía a dejarlo, me daba tanta satisfacción y placer, que me daba miedo encontrarme con algo que no lo supliera.

Pensaba en cómo abandonarlo sin sentirme mal, quería mi libertad por completo, sabía que necesitaba alejarme por un tiempo, tal vez si decidía regresar nuestra relación mejoraría.

Cuando decidí ir a terapia, empecé a conocerme, a valorarme y aún así seguía bebiendo.

Aún había algo que me hacía quedarme, creí que ese era mi destino y que no podía alejarme de él jamás. En ocasiones nos llevábamos tan bien que creía que esto podía funcionar.

Después de tanta introspección interna, después de atravesar el dolor y el miedo, algo pasó. 

De la noche a la mañana dije,¡No más!

Descubrí  y acepté que la tóxica en la relación era yo, él simplemente aparecía cuando yo lo necesitaba.

En ocasiones sacaba lo mejor de mi, pero otras veces lo peor, no podía ya seguir jugando.

Hoy hace 3 meses y 20 días que estoy sin él, y han sido los mejores momentos de mi vida, después de este tiempo creo que es suficiente para tomar una decisión final, LE DIGO NO! 

NO REGRESO, NO TE NECESITO, NO ME HACES FALTA, ESTOY FELIZ SIN TÍ.

Me di la oportunidad de conocerme, ahora me amo y me respeto, encuentro placer en otras cosas.

Aún así te doy las gracias por el aprendizaje, creo que si no hubieras estado en mi vida, nada de lo que está ocurriendo ahora pasaría. 

Puedo estar presente y cerca de gente que disfruta de ti y no me causas ninguna emoción.

No tengo ganas de jugar, no quiero escucharte, no te necesito dentro de mí.

Estoy orgullosa de mí, de la madurez con la que manejo la separación.

Un divorcio no es el fin, es el comienzo de una nueva oportunidad.

TÚ DECIDES CÓMO ENFRENTAR CADA CIRCUNSTANCIA, PERO SI NO TE SIENTES SEGURA (O), PIDE AYUDA.

ACÉRCATE A AQUELLOS QUE YA LO HICIERON, ESAS PERSONAS QUE ESTÁN DEL OTRO LADO TAMBIÉN SE ENFRENTARON A LO MISMO QUE TÚ.

NO BUSQUES EL CONSEJO, OBSERVA LA EXPERIENCIA, HAZ LO QUE OTROS HICIERON HASTA ENCONTRAR TU LIBERTAD.

Claudia Murillo 

México 🇲🇽

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